«Lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre.» Mateo 19, 6
El matrimonio es la alianza por la cual un varón y una mujer se entregan y se reciben mutuamente para toda la vida. Cristo lo elevó a la dignidad de sacramento: el amor de los esposos se convierte en signo vivo del amor de Dios por su pueblo.
No es solamente una ceremonia. Es una gracia que acompaña a los esposos día a día, en la alegría y en la dificultad, para amarse con fidelidad y abrir su hogar a la vida y a la comunidad.
Los esposos ya no son dos, sino una sola carne. Se eligen libremente y se entregan el uno al otro sin reservas.
Una promesa para toda la vida. Dios mismo sostiene y fortalece ese amor con su gracia cada día.
El amor de los esposos se abre a la vida y se hace hogar, primera comunidad donde se aprende a creer y a amar.

Celebración del matrimonio ante el altar del Santuario Porteño.
Casarse bajo el manto de la Virgen de Luján, en el mismo santuario donde generaciones del barrio se dieron el sí. Escribinos y coordinamos una entrevista.
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